COVID-19 Y EL CONFINAMIENTO: ¿CÓMO ESTÁ AFECTANDO AL SUEÑO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES?

COVID-19 Y EL CONFINAMIENTO: ¿CÓMO ESTÁ AFECTANDO AL SUEÑO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES?

26/05/2020

 

Foto cabecera articulo confinamiento

 

El estado de confinamiento que ha pasado la población española  ha alterado de forma temporal los tres pilares en lo que se  sustenta la salud (hábitos nutricionales, ejercicio físico y el último pero no menos importante el sueño). No tendremos salud si nuestro sueño no es saludable.

“Horas de sueño perdidas, horas que no recupero nunca”

 

La pérdida de rutinas y horarios como consecuencia de la pandemia  está afectando de forma significativa a los ritmos biológicos de los  adolescentes. Estos ritmos son    controlados por un reloj interno situado en la base del cerebro  que se  encarga  de regular los tiempos de actividad –descanso,  la temperatura corporal, el hambre y los ciclos de  vigilia – sueño.

Cuando los jóvenes mantienen horarios irregulares de sueño,  de comida y actividad su  reloj interno que  es muy sensible termina desajustándose y desincronizándose con respecto al reloj social,  laboral  y escolar   que marca otra hora  diferente a la  suya y terminan desarrollando lo que se denomina  un jet lag social.

Cuando se dan grandes diferencias entre las horas de sueño  del fin de semana o festivos  con respecto a las horas de sueño de los días escolares o laborales,  tiene como consecuencia que el adolescente vaya  acumulando una deuda de sueño ; es decir que sus necesidades de sueño diarias  no son cubiertas y empieza a deber horas que  intenta compensar cuando la circunstancias son  favorables pero lo que ignoran es  que  el sueño es como el tiempo no se recupera nunca  aunque se intente compensar.

Actualmente  se sabe que  no dormir las horas necesarias  según la edad  y  no mantener horarios regulares de sueño se ha relacionado con un peor rendimiento escolar, alteraciones en la atención, concentración y razonamiento así como un incremento de la irritabilidad, ansiedad y depresión,  también con problemas de crecimiento, debilidad del sistema inmunológico, desaceleración del  desarrollo intelectual, alteraciones metabólicas,  abuso de sustancias, insomnio, etc.

Pero no  toda la culpa es de ellos ya que durante la adolescencia que va desde los 12-24 años se produce una reorganización en  los patrones de sueño y se tiende a olvidar de algo tan importante como el cronotipo (vespertino y matutino) que es la predisposición natural  de cada persona tiene de experimentar su mayor pico de energía o de descanso según la hora del día; es decir abarca un período del día donde se da un  mayor rendimiento del individuo  y que actualmente no se tiene en cuenta ni a nivel curricular ni laboral.

Esta tendencia está cambiando en  muchos países  que se están planteando ajustar los horarios escolares y laborales a  los periodos de mayor actividad energética, eficiencia  y rendimiento  de cada persona basado en su  cronotipo.

¿Cuáles son las señales más frecuentes  que nos hacen pensar que un adolescente presenta un problema de sueño?

 

Existen una serie de señales en el comportamiento  diurno de un adolescente  que nos pueden orientar a pensar que lo que le está ocurriendo  puede tener un origen en  un problema de sueño sobre todo cuando las circunstancias y la oportunidad de dormir son las adecuadas y no se producen.

Las señales o  banderas rojas que nos ponen el alerta son:

  • Dormirse en clase frecuentemente o en situaciones poco estimulantes
  • Llegar tarde repetidamente al centro escolar por las mañana o a compromisos sociales y familiares
  • Disminución brusca del rendimiento escolar
  • Cambios de conducta y de humor repentino
  • Abuso de estimulantes
  • Pasar mucho tiempo en el dormitorio antes de la hora de dormir con alta tecnología (móvil, tabletas, pc…)
  • Sensación diaria de falta de energía y cansancio diurno

¿Cuándo debo consultar con un especialista en sueño?

Debemos consultar a un especialista para evitar un posible trastorno de sueño  futuro de difícil intervención y tratamiento  cuando  algunas  de las  señales nombradas anteriormente  empiezan afectar de forma significativa en de las actividades diarias del adolescente (escolar, social, familiar y personal) y presentan una duración de  2- 3 semanas.

 

 En Gabinete Creze contamos dentro de nuestros servicios con una unidad de sueño. Es un servicio interdisciplinar, en el que se lleva a cabo la evaluación y tratamiento de los distintos trastornos del sueño a los que nos podemos enfrentar. Al frente de esta unidad de sueño se encuentra José Luis Manjón, neuropsicólogo y autor de este artículo.

 

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